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Consultori
Dr. Kerbi Guevara NoriegaAngiologia i Cirurgia Vascular
Cirugía arterial y tratamiento de las alteraciones de la circulación en las piernas

¿Tienes dolor en las piernas al caminar?

Los problemas de circulación de las piernas pueden aparecer de forma progresiva y, en muchas ocasiones, sus primeros síntomas se atribuyen simplemente a la edad, al cansancio o a una falta de forma física.

Sin embargo, cuando existe un estrechamiento u obstrucción de las arterias que llevan la sangre a las piernas, podemos estar ante una enfermedad arterial periférica (EAP).

Esta enfermedad puede provocar dolor al caminar, sensación de cansancio en las piernas, cambios en la temperatura o el color de los pies y, en los casos más avanzados, heridas que no cicatrizan o dolor incluso estando en reposo.

Ante estos síntomas es importante realizar una valoración por un especialista en cirugía vascular.

Desde Berkelium Surgical Group en Barcelona estudiamos cada caso de manera individual para conocer dónde se encuentra el problema arterial, qué grado de afectación existe y cuál es la opción de tratamiento más adecuada.


¿Qué es la enfermedad arterial periférica?

Aparece cuando las arterias que llevan sangre a las piernas se estrechan o se obstruyen dificultando el flujo correcto a los músculos y tejidos.

La causa más frecuente es la aterosclerosis, un proceso en el que se acumulan placas en la pared de las arterias.

Entre los principales factores que pueden favorecer su aparición se encuentran:

  • Tabaquismo
  • Diabetes
  • Hipertensión arterial
  • Colesterol elevado
  • Sobrepeso
  • Enfermedad renal crónica
  • Edad avanzada
  • Sedentarismo
  • Antecedentes de enfermedad cardiovascular

La enfermedad arterial periférica no solo afecta a las piernas. También es un marcador de enfermedad vascular en otras partes del cuerpo y se asocia a un mayor riesgo cardiovascular. Por este motivo, su diagnóstico permite no solo tratar los síntomas de las piernas, sino también valorar y controlar los factores de riesgo cardiovascular.


¿Cuáles son los síntomas más frecuentes?

Los síntomas pueden variar mucho de una persona a otra. Algunas personas pueden tener enfermedad arterial periférica sin notar síntomas claros, mientras que otras presentan molestias importantes al caminar.

  • Dolor o calambres en las piernas al caminar (en gemelos, muslos, glúteos o pies) y necesidad de detenerse para que desaparezca el dolor
  • Cansancio o pesadez en las piernas
  • Pies fríos y/o cambios de coloración y aspecto de la piel
  • Dolor al encontrarse estirado en la cama
  • Heridas que tardan mucho en cicatrizar

Claudicación intermitente

Es uno de los síntomas más frecuentes de la enfermedad arterial periférica.

Normalmente aparece cuando los músculos de las piernas necesitan más oxígeno del que las arterias son capaces de proporcionar durante el ejercicio.

El paciente puede comenzar a caminar con normalidad, pero después de recorrer una determinada distancia aparece dolor, calambre, cansancio o sensación de presión en una pierna. Al detenerse, las molestias desaparecen o mejoran y puede volver a caminar.


Isquemia crónica crítica de la extremidad

Es una forma grave de enfermedad arterial en la que existe un aporte insuficiente de sangre a la pierna o al pie y puede aparecer:

  • Dolor intenso en reposo y durante la noche
  • Heridas o úlceras que no cicatrizan
  • Necrosis o gangrena
  • Cambios importantes en el color de los dedos o del pie

En estas situaciones es especialmente importante una valoración preferente por un cirujano vascular, para diagnóstico precoz y tratamiento con el objetivo de recuperar el flujo sanguíneo mediante una estrategia de revascularización y, cuando sea posible, favorecer la cicatrización y evitar la pérdida de la extremidad.


Tratamiento de la enfermedad arterial periférica

El tratamiento inicial puede incluir medidas para controlar los factores de riesgo cardiovascular y medicación cuando está indicada.

Cuando los síntomas continúan siendo limitantes a pesar de estas medidas, puede valorarse una técnica de revascularización para mejorar el flujo sanguíneo.


Técnicas por cateterismo (tratamiento endovascular)

La angioplastia es una técnica mínimamente invasiva que permite tratar una arteria dañada u obstruida desde el interior del vaso sanguíneo.

Habitualmente se introduce un catéter a través de una pequeña punción y se lleva hasta la zona afectada. Una vez allí, se puede utilizar un balón para dilatar la arteria y mejorar el paso de la sangre.

En determinadas situaciones puede colocarse además un stent (una pequeña estructura metálica que ayuda a mantener abierta la arteria).

Una de las principales ventajas de los tratamientos endovasculares es que permiten tratar determinadas lesiones mediante técnicas menos invasivas que una cirugía abierta.


Bypass arterial

Cuando existe una obstrucción arterial extensa o determinadas lesiones no son adecuadas para un tratamiento endovascular puede plantearse un bypass arterial.

El bypass consiste en crear una nueva vía para que la sangre pueda circular alrededor de la zona de la arteria que está obstruida.

Para ello puede utilizarse una vena del propio paciente o un conducto protésico, dependiendo de la localización de la lesión y de las características de cada caso.

De esta manera, la sangre puede llegar nuevamente a los tejidos de la pierna o del pie que estaban recibiendo un aporte insuficiente.

La cirugía de bypass sigue teniendo un papel importante en determinados pacientes, especialmente cuando la técnica endovascular no ofrece una alternativa adecuada, o bien cuando esta ha fallado.


Cirugía híbrida

En determinados pacientes, el tratamiento más adecuado no consiste únicamente en realizar una técnica endovascular o una cirugía abierta.

La cirugía híbrida combina ambas estrategias durante el tratamiento.

Por ejemplo, puede realizarse una intervención quirúrgica sobre una determinada arteria y, durante el mismo procedimiento, tratar otra zona mediante angioplastia o colocación de un stent.

Esta combinación permite adaptar el tratamiento a la anatomía concreta de cada paciente y abordar lesiones que afectan a diferentes segmentos arteriales.

La utilización de técnicas endovasculares, cirugía abierta y procedimientos híbridos permite disponer de diferentes herramientas para conseguir el objetivo principal: mejorar el flujo sanguíneo hacia la extremidad siempre que esté indicado.


¿Qué tratamiento es el más adecuado para mí?

  • No existe una única técnica que sea la mejor para todos los pacientes.
  • La elección depende de diferentes factores:
  • La ubicación de la lesión, la extensión y características de esta
  • Intensidad de los síntomas y existencia de heridas o úlceras
  • Estado general del paciente
  • Tratamientos realizados anteriormente
  • Objetivos y preferencias del paciente

Por este motivo, antes de plantear una intervención es importante realizar un estudio vascular completo y personalizado.

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