Cuidar la salud cerebral y reducir el riesgo de deterioro cognitivo

Cuidar la salud cerebral es importante a cualquier edad, pero cobra especial relevancia a medida que envejecemos. Aunque no todos los casos de demencia o alzhéimer pueden evitarse, mantener unos hábitos de vida saludables puede contribuir a reducir algunos factores de riesgo, favorecer un envejecimiento más activo y proteger la función cognitiva.
En este artículo, la Dra. Teresa Estelles Pals, neuróloga en el Instituto de Neurociencias Teknon explica qué medidas pueden ayudar a cuidar el cerebro y cuándo conviene consultar ante posibles señales de deterioro cognitivo.
La demencia no es parte normal del envejecimiento
Con el paso de los años pueden aparecer pequeños olvidos o una menor agilidad mental, pero la demencia no debe considerarse una consecuencia inevitable de la edad.
Una de las causas de demencia es la enfermedad de alzhéimer. Una enfermedad neurodegenerativa que puede estar influida por distintos factores, incluidos factores genéticos. Puede afectar a la memoria, el lenguaje, la orientación, la personalidad, la conducta y la capacidad para realizar actividades cotidianas. Por eso, es importante prestar atención a los cambios persistentes y no normalizar síntomas que interfieran en la vida diaria.
Hábitos asociados a una mejor salud cerebral
La salud cerebral está relacionada con múltiples factores. La edad y la genética pueden influir, pero algunos hábitos de vida también desempeñan un papel muy importante en la salud cognitiva.
Actividad física regular
El sedentarismo se asocia a un mayor riesgo de deterioro cognitivo. Mantener una actividad física regular, adaptada a la edad y al estado de salud, ayuda a cuidar el cerebro y favorece la salud cardiovascular, metabólica y emocional.
Caminar, nadar, hacer ejercicio de fuerza, practicar actividades dirigidas o mantenerse activo en el día a día pueden contribuir a un envejecimiento más saludable.
Dieta mediterránea
La alimentación también influye en la salud cerebral. La dieta mediterránea, rica en verduras, frutas, legumbres, pescado, frutos secos, aceite de oliva y alimentos frescos, se asocia a un perfil más favorable para el cuidado del cerebro.
En cambio, conviene reducir el consumo de ultraprocesados, azúcares añadidos, grasas poco saludables y exceso de carne roja.
Buen descanso
Dormir bien es fundamental para el funcionamiento del cerebro. Un sueño insuficiente o de mala calidad puede afectar a la memoria, la atención, el estado de ánimo y la capacidad de concentración.
Mantener horarios regulares, evitar pantallas antes de dormir y consultar si existe insomnio persistente, ronquidos intensos o pausas respiratorias durante el sueño puede ayudar a proteger la salud cognitiva.
Socialización y actividad mental
La soledad y el aislamiento social pueden afectar al bienestar emocional y cognitivo, especialmente en edades avanzadas. Mantener relaciones sociales, conversar, participar en actividades comunitarias o conservar rutinas compartidas ayuda a estimular el cerebro.
También es recomendable mantener la mente activa mediante lectura, aprendizaje, música, juegos de estrategia, escritura, actividades creativas o cualquier tarea que implique atención y memoria.
Controlar los factores de riesgo modificables
Cuidar el cerebro también implica controlar enfermedades y factores que pueden afectar a la salud vascular y neurológica.
Factores que conviene vigilar
Entre los aspectos más importantes se encuentran:
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Hipertensión arterial
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Diabetes
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Colesterol elevado
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Obesidad
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Tabaquismo
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Consumo excesivo de alcohol
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Sedentarismo
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Trastornos del sueño
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Aislamiento social
Estas medidas no garantizan que una persona no vaya a desarrollar deterioro cognitivo o demencia, pero pueden contribuir a reducir algunos riesgos asociados y a mantener una mejor salud general.
Suplementos y salud cerebral
Aunque existe interés por vitaminas, omega 3 u otros suplementos, no hay que confiar el cuidado de la salud cerebral exclusivamente a un producto concreto. La estrategia más recomendable es mantener un patrón global de hábitos saludables, especialmente alimentación equilibrada, ejercicio, buen descanso, control médico y vida social activa.
Antes de tomar suplementos, es recomendable consultar con un profesional, sobre todo si existen enfermedades previas o se sigue algún tratamiento.
Cuándo consultar por problemas de memoria
Es recomendable consultar si los olvidos son frecuentes, progresivos o interfieren en la vida diaria.
Señales de alerta
Conviene pedir valoración si aparecen síntomas como:
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Pérdida de memoria que afecta a actividades cotidianas
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Repetición frecuente de preguntas
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Dificultad para manejar medicación, citas o finanzas
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Problemas para organizar tareas habituales
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Dificultad para encontrar palabras o seguir conversaciones
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Desorientación en lugares conocidos o poco familiares
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Cambios de personalidad o conducta
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Apatía o pérdida de interés
Una valoración temprana permite estudiar la causa, diferenciar entre envejecimiento normal y deterioro cognitivo, y orientar el seguimiento y tratamiento más adecuado.
Cuidar el cerebro desde hoy
Las demencias, como por ejemplo la enfermedad de alzheimer, son enfermedades complejas, en las que pueden intervenir factores genéticos, biológicos, ambientales y de estilo de vida. Por ello, no existe una forma garantizada de evitarlas.
Aún así, mantenerse activo, seguir una alimentación saludable, dormir bien, cuidar las relaciones sociales y controlar los factores de riesgo modificables son medidas que pueden favorecer una mejor salud cerebral y contribuir a un envejecimiento más saludable.
Instituto de Neurociencias Teknon
El Instituto de Neurociencias Teknon está especializado en el diagnóstico y tratamiento de enfermedades neurológicas, ofreciendo una atención integral, personalizada y coordinada entre diferentes especialidades.
Su equipo combina experiencia clínica, tecnología avanzada y un enfoque centrado en el paciente para abordar patologías complejas del sistema nervioso, desde el diagnóstico precoz hasta el tratamiento y seguimiento, con el objetivo de mejorar la calidad de vida y reducir el impacto de posibles secuelas.





